
America's
top legal official, Alberto Gonzales.
El
Tiempo, Colombia
Attorney General Gonzalez: a 'Terrible Betrayal'
"Gonzales hasn't lifted a finger in defense of the Hispanic
community ... many voices have been raised calling for his resignation. The
Latino leadership should join in the outcry."
By Sergio
Muñoz Bata
Translated
By Karen Hoffman
March
13, 2007
Colombia
- El Tiempo - Original Article (Spanish)
Two years
ago, Alberto Gonzales was the pride and hope of the Latin community. But today,
his sycophantic compliance with policies and Presidential practices that use
the very institution responsible for defending justice to undermine the civil
rights of the people, and his indifference to the central tenets of the
Latin-American agenda in this country, have been a terrible betrayal.
In a
community so desperate for good role models, the ascent of Gonzales represented
a double triumph: Not only would he be the first Latino Attorney General, but
in addition, he would also be the first Latino to occupy one of the four
positions of greatest influence in the presidential cabinet.
His
personal history was an inexhaustible source of community pride because his
success encouraged the illusion that it was possible for other children - also
of poor immigrants and undocumented grandparents, who like him, were born and
raised in the poverty of the barrio -
to overcome.
Gonzales
earned a Doctorate in Law from Harvard. He was a Texas Supreme Court Justice
and Secretary of State during the governorship of George W. Bush and later, he
became Bush's lawyer.
His fame
as a man of integrity and intelligence as well as his dedication to the cause
of [Latino] community rights led to forecasts that, given his ability, he would
continue his history of defending the civil rights of all citizens, and remain
devoted to the community groups and themes of the Hispanic community that he
had so defended in the past.
One
believed that Gonzales would spare no effort to protect to protect minorities
from discriminatory election practices and it was hoped that he would help
obtain a just immigration law.
From his
own personal experience, Gonzales know that far from being criminals, the
immense majority of legal and illegal immigrants come to this country to work -
to build a future so that their children and grandchildren can succeed in a
place so full of opportunity.
Two years
on, disillusionment is widespread. Gonzales hasn't lifted a finger in defense
of the Hispanic community. Worse still, as Attorney General, Gonzales has been
a promoter of telephone eavesdropping and has allowed the FBI, which is part of
his department, to abuse its powers to obtain financial, telephone and business
records under the Patriot Act
, without at
least giving the right of appeal to those being investigated.
Instead
of defending the rights of minorities, his record on the matter of elections
shows a noticeable tendency to erode minority voting rights and the integrity
of the electoral system.
The
latest scandal in which Gonzales has been involved is the dismissal of eight regional
public prosecutors [federal prosecutors], in what appears to be a political
purge of government officials who failed to adhere to the political agenda of
the Republican Party.
The
dismissal of Carol Lam, the public prosecutor in San Diego, is perhaps the most
aberrant. Lam, who put Republican Congressman Randy "Duke" Cunningham
behind bars for accepting millions in bribes from military contractors, was in
the middle of trials against other important figures in the Congress, the CIA,
and suppliers for the Defense Department, when she was told to leave.
According
to the Administration, she neglected the central problem in administering
justice in San Diego, which is illegal immigration. That is to say, she was
dismissed due to her eagerness to prosecute real criminals, so she was short of
time prosecuting those who come to work without documents.
This week in [the U.S.] Congress, many voices have been raised calling for the
resignation of Gonzales. The Latino leadership should join in the outcry. Gonzales
has not only failed his community - he has failed his entire country.
Spanish Version Below
Orgullo y decepción
Gonzales
no ha movido un dedo en defensa de la comunidad hispana.
Hace
dos años, Alberto Gonzales era el orgullo
y la esperanza de la comunidad latina. Hoy, su obsequiosidad a las políticas y prácticas presidenciales que se valen de la institución encargada de velar por la justicia para socavar los
derechos civiles de las personas da vergüenza; y su indiferencia ante los temas centrales de la agenda latina en este
país ha sido una terrible decepción.
En una comunidad tan urgida de ejemplos paradigmáticos, el ascenso de
Gonzales representaba un doble triunfo. No solo sería el primer Procurador de Justicia latino
sino que sería, además, el primer latino que ocupaba
una de las cuatro posiciones de mayor peso
en el gabinete presidencial.
Su historia personal era una inagotable fuente de orgullo para la comunidad porque su éxito alentaba
la ilusión del triunfo de otros hijos de inmigrantes pobres y abuelos indocumentados que como él, nacen
y crecen en la pobreza del
barrio.
Gonzales obtuvo un doctorado
en derecho por Harvard. Fue juez de la corte suprema de Texas y secretario de Estado durante la gobernación
de George W. Bush y posteriormente, su abogado.
Su fama de hombre íntegro e inteligente, así como su dedicación
a las causas de los derechos de la comunidad auguraban que, investido de poder, continuaría su carrera defendiendo
los derechos civiles de todos los ciudadanos al tiempo que mantendría
una obligada coherencia con las organizaciones y los temas comunitarios hispanos que tanto
había defendido.
Se pensaba que
Gonzales no escatimaría esfuerzo
para proteger a las minorías de prácticas discriminatorias en las elecciones y se esperaba su apoyo
para lograr una ley de inmigración
justa.
Por su propia experiencia
familiar, Gonzales sabía que
lejos de ser criminales, la
inmensa mayoría de los inmigrantes legales e ilegales vienen a este
país a trabajar, a labrarse un porvenir para que sus
hijos y sus nietos tengan éxito
en un lugar tan lleno de oportunidades.
Dos años después,
el desencanto ha sido generalizado. Gonzales no ha movido un dedo en defensa
de la comunidad hispana. Peor aún, como
Procurador de Justicia,
Gonzales ha sido un promotor
del espionaje telefónico y
ha permitido que el FBI, que es parte
de su departamento, abuse
de sus poderes obteniendo expedientes financieros, telefónicos y de negocios utilizando el Acta Patriótica sin siquiera darles oportunidad de apelación a los investigados.
En vez de defender los derechos de las minorías, su récord
en materia de elecciones muestra una marcada
tendencia a erosionar el derecho al voto de las minorías y la integridad del sistema
electoral.
El último escándalo en el que Gonzales se ha visto involucrado es el despido de ocho fiscales regionales por lo que aparenta
ser una purga política de funcionarios públicos que en el cumplimiento de su deber no se adhirieron a la
agenda política del partido republicano.
El despido de Carol Lam, la fiscal en San
Diego, es quizá el más aberrante. Lam, quien
metió a la cárcel al congresista republicano Randy
Cunningham por aceptar millonarios sobornos de contratistas militares, se encontraba en medio de un juicio contra otras figuras importantes
del Congreso, la CIA y otros
proveedores del Departamento
de Defensa cuando se le despidió.
Según la Administración,
por descuidar el problema central en la impartición
de justicia en San Diego, que
es la inmigración ilegal. Es decir, se le despide porque en su afán por
perseguir a los verdaderos criminales tenía poco tiempo
para perseguir a quienes vienen a trabajar sin documentos.
Esta semana,
en el Congreso se alzaron muchas voces que
piden la renuncia de
Gonzales. El liderazgo latino
debería unirse al clamor. Gonzales no sólo le ha fallado a su comunidad,
le ha fallado al país.